La persona llevaba un paraguas cerrado en la mano y simulaba luchar contra una paloma. En el muro, la sombra que se proyectaba era la de un guerrero de la edad media: el paraguas era una espada y la paloma, un dragón.
Mi vida siempre ha sido más interesante dentro de mi cabeza y, quizás, el primero en hacérmelo ver fue un vecinito Tommy.
Él tendría 5 años; yo, 16. Era verano, estaba con una amiga en la piscina de lona de mi casa. Entra Tommy (la puerta al jardín siempre estaba abierta), yo lo veo y simulo dramáticamente estar ahogándome. Se queda de pie en silencio, a unos 4 metros de la piscina. Cuando asomo la cabeza, veo que me estaba observando serio, con expresión adulta. Y entonces me dice: “Ay, Nerea, qué lilícula que sos”.
Me gradué en traducción pero muy pronto me metí en marketing. Descubrí que lo que realmente me apasionaba no era solo traducir palabras, sino traducir el valor de los negocios al mercado.
Trabajé para varias startups, creando casi siempre desde cero. Desde la base.
En 2014 la vida me puso en Andorra y empecé a trabajar 100% desde casa.
menos contactos = menos oportunidades
Tenía que hacer algo. Crear una oferta propia.
Tenía claro lo que no quería:
En 2022, con la cara brotada por el estrés
Eso lo tenía claro, pero seguía sin identificar mi zona de genialidad, mi diferenciación y no daba con una propuesta de valor que destacara.
Sólo por puro gusto, empecé a especializarme pensamiento creativo y en storytelling. Estudié cómo la narrativa se utiliza para influir, liderar y conectar, y lo que hay detrás de las marcas carismáticas (esas que tienen una personalidad que enganchan).
Me empecé a entusiamar muchísimo.
Entonces lo vi claro.
Tenía MARCA, PENSAMIENTO CREATIVO y STORYTELLING.
Hoy ayudo a marcas y profesionales a (re)descubrir el alma y la identidad de su negocio para que a que se diferencien en grande, y que la gente, simple e irracionalmente, las elija.
Miro hacia atrás y pienso que hay una razón por la que hacemos lo que hacemos, y que son muchas las historias que nos han hecho llegar hasta aquí. Sería una pena que, con tantos activos, termináramos sonando igual que los demás.